Inauguramos la sección “Gente por matar” con una figura emblemática del show business porteño. Sin dudas se trata de un talentoso por naturaleza, uno de esos músicos que ya desde su más tierna adolescencia descosía los teclados de Los Abuelos, aquel que nos hizo bailar al ritmo de Mi enfermedad y soñar con la Dopazo y Sbaraglia al son de Algún lugar encontraré. Sin embargo, querido Andrés, ya es hora de que mueras.
Letras malas, peores melodías, Calamaro ha hecho propio el dogma menemista de “miente miente que algo va a quedar” para pasarlo al “compone compone que algún hit pegamos y 500 mil boludos van y compran”. Su fórmula de composición es la siguiente: lo primero que se viene a la cabeza + algo de descontrol + tres o cuatro líneas contundentes que no dicen nada + adaptar una melodía a la letra. El último hit, por ejemplo, es su fiel reproducción:
Brian Bachicha, fiel a sí mismo
en situación de desenfreno brasileiro (intro + intertexto a Carnaval de Brasil + descontrol)
está en la cama, acariciando
el mando a distancia de la Grundig (reflexión ochentosa tan de moda)
e impresos en tres colores, guaraníes (¡g u a r a n í e s l o s c a r t e l e s!)
los carteles anuncian a Bachicha, el superviena,
fetén sucesor de Brian Wilson. (la nada misma aunque metaforice con salchichas)
apa ta pata, the awama quever (buah)
le toca súper clip Fernando Trueba, (histeriqueo con celebrity tapada)
y en Alcatraz los calcetines de la media (primero que se le viene a la cabeza)
no perdonan ni siquiera
el más mínimo derrape en la carretera. (descontrol)
Cuando todos los caminos
llevan a la cárcel de las monedas (frase pseudo política que no dice nada)
hay que ser muy ambicioso
porque no flota una balsa de madera. (ah bueno)
Esta es una industria cualquiera
pero perdón si se cargó al talego pom-pom (líneas contundentes que no dicen nada)
Se trata de un tipo que ha abandonado todo intento de composición como la gente para apoyar su carrera musical en la construcción de dos mitos. El primero es el mote de Salmón: “Siempre seguí la misma dirección/ la difícil la que usa el salmón” es la mentira más grande que se pudo haber dicho en el rock nacional. ¡Señor Calamaro: los pibes de Operación triunfo que se tienen que bancar a Marley la pasan peor! Usted nunca dejó de hacer música comercial, nunca le tocó un solo pelo al statu quo.
El segundo mito consiste en apelar a su pasado supuestamente descontrolado para mantenerse en “la rebeldía del rock”, aunque en sus declaraciones lo desmienta. Para la salida de “La lengua popular” declaró que [La búsqueda es] negar la existencia de las fuentes de inspiración tradicionales. Terminar de una vez por todas con el mito del artista torturado, que sólo escribe al borde de la sobredosis". Sin embargo, entre las letras del disco encontramos ooootra vez que “Si en invierno hace frío, bajo al infierno un poco”, “Confieso haber vivido al margen de la moral y lo permitido” o “Ya no soy el viejo Andrés, que no dormía jamás”. Incoherencia en su estado puro.
Porque nunca hizo una sola canción verdaderamente transgresora; porque insiste en parecerse a Dylan y no le llega ni a lamuela cariada de la dentadura postiza de abajo; porque hizo de su vida de alcohol y drogas algo mucho más importante que su obra y ni en eso fue original ya que se lo robó a Sabina; porque ni siquiera su escritura automática es buena y su inconsciente es sumamente pobre y, sobre todas las cosas, porque teniendo todas las condiciones disponibles (talento, un público idiota y con plata, periodismo acrítico y una industria discográfica que le moja el culo con una pluma embebida en aceite de oliva para sentirse palermitana cuando se lo chupa) insiste en faltarnos el respeto con temas de cuarta para los que no gasta ni quince minutos. Por todo eso, Calamaro, usted es Gente por Matar. No tema, en el jonca le vamos a poner cucumelo.
jueves, 23 de julio de 2009
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¡La puta! Veo que hay gente que se toma en serio esto de matar en broma. Tengo que admitir rápidamente que a mí Calamaro me gusta, pero tanto argumento, tanto desglose, tanto desconche del sujeto hizo que ahora quiera recagarlo a tiros (eso sí, mientras escucho bien fuerte Costumbres Argentinas).
ResponderEliminarMuerdo el anzuelo y vuelvo a empezar de nuevo... Menos mal que me tocó la caña de un deportista!
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo!! En la escala del 1 al 10 le pongo 10 fosforitos a esta nota. Y en la escala de lo incinerable, 10 fosforitos para Calamaro. En la escala de lo urgente, debo decir que hay unos cuantos que están haciendo cola antes que él.
ResponderEliminarY dale, fosforita, animate y antendé a alguno de los que están en la fila...
ResponderEliminarcomo decimos en mi tierra eres un Mamaguebo, Chupapollas Calamaro Rules
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